Palabras

Me pides que te ayude a plasmar tus pensamientos. Como eres mi amigo te daré algo más; te permitiré un vistazo a la verdad, y al sentimiento humano.

Palabras

Hoy en día ya nadie da importancia a las palabras. A su sonido, a su magia, a su sentimiento. Ahora solo importan las historias, solo importa la acción. El mundo de hoy en día es impaciente y superficial; demanda velocidad, acción, dinamismo, sin comprender la virtud de la lentitud, de la descripción, de la ambientación. Porque para comprender de verdad hay que ser paciente y constante, hace falta pararse y observar fijamente, y poco a poco ir sonsacando la información. Despacio, para que no se rompa ni sufra alteraciones. Hay que ser arqueólogo y científico. Hay que tratarlas como tesoros antiquísimos que se rompen con cualquier cambio de aire. Porque las palabras son eso, frágiles tesoros cuya importancia desperdiciamos y que lanzamos como basura, ensuciándolas con nuestras bocas ingratas en inconscientes del valor que poseen.

Ya no valoramos el silencio. La belleza de la pausa y la calma, de ademanes y gestos, de pensamientos. Porque las ideas aparecen en el silencio, que antaño llamaban inspiración. Y las ideas amigo, son más preciadas aún que las palabras. Son fugaces y volátiles, aparecen como imágenes puntuales que llenan nuestra mente y la aclaran por unos instantes. Pero luego nos dejan con retazos, sombras y pedazos de lo que vimos, y es nuestro trabajo recomponer esos pedazos en palabras y sonidos, de manera que los demás también puedan transmitirlos.

Porque, querido amigo, en el fondo nuestra existencia se reduce a eso: somos seres que necesitamos comunicar. Tenemos una necesidad innata de transmitir todo lo que se nos pasa por la cabeza, todo lo que no somos capaces de asimilar en nuestras conciencias: descubrimientos, avances, sentimientos, premoniciones. Palabras y más que palabras. Imágenes que llenan nuestras vidas vanas.

Llámame pesimista y todo lo que quieras pero ya nadie se para a escuchar el sonido de las palabras, nadie da gracias por el don que poseemos y el poder que nos conceden. Los libros ahora solo sirven para mover dinero y alejar las mentes de las palabras que no quieren recordar. ¿Cuántas personas leen solas un libro en voz alta? ¿Cuántos libros se publican sin una continuación?. Al final todo se reduce a palabras, pero nadie sabe buscar dentro de ellas y ver la magia que esconden.

Se que ahora tú sí crees poder hacerlo, inténtalo, nadie te lo impide. Puede que hasta lo hagas, o puede que pienses que soy un loco sin tiempo libre. Me da igual, yo ya te he dado lo que me habías pedido.

Aquí tienes tu respuesta: no importa la idea, solo las palabras. De hecho no importan las palabras, solo su sonido, solo su magia.

Valóralas

 

B.

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