El llanto

Su llanto se oía en toda la ciudad,
por encima del cantar de los pájaros,
por encima del rumor del mar,
por encima de las risas de esas niñas,
por encima de los besos de los enamorados.

Nunca hubo en la ciudad un llanto tan sonoro
y tan silencioso.
Era el llanto más doloroso
y el más fácil de ocultar,
el menor de los llantos para la mayor de las penas
y el mayor llanto jamás visto.
Era un llanto que sabía a pasado
sin promesas de futuro.

Un mar de llanto que no mojaba las mejillas,
un llanto que dejaba sonreír
con la mayor y más falsa de las sonrisas.
Un llanto eterno concentrado en minutos.

Y así estuvo llorando
hasta que se secaron las lágrimas
y sus ojos no le dejaban llorar más,
y su corazón no le dejaba sentir,
sólo por el miedo de verse atrapado
en ese tan horrible llanto otra vez.

Seguid leyéndonos 😉
Blanca

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