“Garabato”

Lo llamó Garabato porque así lo llamó su padre cuando ella le enseñó el retrato que le había intentado hacer. Más tarde descubrió su significado, pero decidió conservar el nombre en uno de esos arrebatos de cabezonería de los más pequeños. Siempre sospeché que había una razón detrás de ello, pero nunca me la quiso decir. Supuse que era su pequeño acto de rebeldía adelantado, pero también podía ser que se había acostumbrado al nombre y ya no concebía la idea de cambiarlo. Es bien sabido que cuando nombramos una cosa, el nombre que le hemos puesto permanece con ella, haciendo que sea prácticamente imposible devolverle su estado anterior. No hay marcha atrás.

garabatoTodos pensaron, y probablemente ella también, que Garabato desaparecería pronto, ya que las cosas que ocupan la mente de los niños tienden a abandonarla temprano, dejando hueco para que entren cosas nuevas. Sin embargo, permaneció. A veces se ausentaba por un periodo de tiempo, muchas veces suficiente para que sus padres pensasen que su hijita al fin había madurado y respirasen aliviados. Qué ilusos.

Ellos no entendían la importancia que tenía Garabato en la mente de su pequeña, lo sola que la hacía sentir, y las muchas veces que la había salvado de la desesperación. La vida de los pequeños es mucho más compleja de lo que la consideramos. Es un gran interrogante, es una encrucijada constante y un descubrimiento diario. Es, sin duda, la época más hermosa.

Pero el tiempo pasa, y la niña se convirtió en chica, y la chica en adolescente. A pesar de todo, su alma de princesa, hada, aventurera o maga no la abandonó. Seguía ahí, aunque la mayor parte del tiempo era difícil de distinguir. Pero allí estaba, en algunas de sus sonrisas, en sus miradas pensativas y en el destello de sus ojos cuando no podía contener la emoción. No la había abandonado y Garabato tampoco lo hizo. Sin embargo sí que perdió fuerza, y perdió parte del interés que entonces ostentaba con orgullo. Ahora ella ya no era capaz de ver a su viejo amigo salvo en los dibujos que antaño le hizo, y los miraba de vez en cuando, preguntándose qué había ocurrido. El tiempo, pequeña, el tiempo.

Fillette qui colorie

 

Después empezaron las visitas al museo.

Fueron por un trabajo del colegio. Cada semana, los alumnos debían atravesar los imponentes corredores llenos de obras de arte y maravillarse ante su belleza y el talento que desprendían. Aún recuerdo su intensa emoción por aquellas visitas, y la alegría con la que abandonaba su casa para acudir a ellas. Pero noté que con el transcurso de los días se iba apagando poco a poco. Tenia una actitud pensativa y bastante distante. Finalmente me atreví a preguntarle. Yo sabía que ella confiaba en mí, y ella sabía que yo sería capaz de entenderla. Por eso me contestó con sinceridad mientras me pasaba el primer dibujo que hizo de Garabato, el que le dio el nombre. Yo no pude menos de sorprenderme al verlo pero decidí callar y escucharla atentamente.

-¿Qué es Arte?- me preguntó, pero yo no supe contestarla, así que siguió hablando- ¿Quién decide lo que vale exponerse y lo que no? Ya hace un tiempo que vamos al museo. Siempre me había parecido precioso hasta que un día llegamos a la zona de arte moderno. Entonces, empecé a pensar. Miré alrededor y vi a un montón de personas agolpándose para ver famosas pinturas, y me acordé de los que había visto los otros días, pinturas por encargo, retratos de familia. Con una gran calidad artística pero ¿dónde estaba el sentimiento? Ayer, cuando volví a casa encontré de nuevo este dibujo. Y yo me pregunto, ¿Por qué es menos hermoso este que las otras obras de arte? ¿Por qué valoramos a estas únicamente por los ceros presentes en su coste? Garabato fue importante para mí, lo dibujé con cariño y puse en él todo mi esfuerzo ¿Es que acaso él no es arte?

pollock cuadro colores

-Lo es- afirmé con firmeza

– ¿Cómo lo sabes?

– Por que prácticamente todo en esta vida es arte, y decidir qué merece ser expuesto es un debate que lleva siglos produciéndose. Porque el arte es personal, es sentimiento. Hay quien siente en imágenes, y hay quien siente en palabras. Pero tú, tú querida eres especial porque sientes en garabatos, que es la mezcla de ambas.

Ella asintió y me abrazó. Así me di cuenta de que había resuelto su enorme misterio, pero me prometí mantenerlo en secreto. Las cosas más bellas son aquellas que son asombran, y lo que más nos asombra es lo desconocido.

Nunca volvimos a mencionar esa charla y en el día de hoy, aún me gustaría poder agradecer a Garabato todo lo que hizo por mi pequeña amiga ¿Lo ves? Hasta las personas más serias pueden tener puntos débiles. El mío era ella, y el suyo, su amigo imaginario.

 

 

Espero que os haya gustado

¡Nos leeremos!

Bea

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