Apostemos por cultivar más mentes que cuerpos

Me sienta mal. No sé si es una buena forma de empezar este artículo pero es la verdad. Por alguna razón me sienta muy mal que sea infinitamente más fácil encontrar a un adolescente que vaya al gimnasio regularmente a encontrar uno que se haya leído un libro en los últimos dos años. También me  sienta mal, bueno, en verdad me parece ridículo que una persona de 17  años se achante a la hora de leer un libro por el número de páginas, pero como otras tantas situaciones absurdas esto se ha normalizado. Estamos en un continuo proceso de normalizar la tontería, la estupidez y la incultura, apelando excesivamente al “Carpe Diem” que tanto nos gusta para unas cosas mientras que para otras como lanzarse a leer un clásico utilizamos el “Tengo muchos años para leer y muy pocos para ser joven”.  Pero, sin duda, lo peor de todo esto es que ni nos ven capaces los adultos que a nuestra edad eran mucho más maduros, ni nos vemos capaces nosotros, dudando de nuestra capacidad de coger un libro de 500 páginas y empezar a leerlo sin que haya un profesor de lengua detrás persiguiéndonos con resúmenes y valoraciones críticas.

mens sana

Por otro lado, todos comprendemos el valor de una buena salud física, que debería ser lo primero, pero una vez alcanzada, ¿no habrá que empezar a preocuparse un poco más por lo que tenemos dentro de la cabeza? Creemos que madurar es sólo adoptar una serie de responsabilidades ligadas al aumento de libertades, pero madurar también es querer cultivarte. La culpa de esto no lo tienen los colegios, ni las reformas educativas representativas de cada gobierno en España. La culpa de esto la tenemos aquellos que damos más valor a todo aquello que produce un placer instantáneo, aquellos que nos hemos dejado convencer porque una persona que cuida su cuerpo las 24 horas del día es una persona ideal, porque pocas cosas hay más sexys que una persona con la que puedes hablar de libros, de arte, de películas, de política, de historia o de ciencia. Obviamente, la salud es algo que no deberíamos perder nunca, ya sabemos que “Mens sana in corpore sano”, pero a menudo deberíamos recordar que ese dictamen no solo consta de la parte de “Corpore sano”, se necesita también una mente sana.

Tengamos la valentía de cambiar. Cambiar el culto al cuerpo por el culto a las mentes, será entonces cuando tanto nuestra sociedad irá mejor, porque como no me he cansado de repetir a mi hermano estos últimos días: en educación y cultura siempre hay que ir a más y nunca a menos, de esa forma haremos de las personas incultas, personas cultas y de los países en vías de desarrollo países desarrollados y del mundo, un mundo mejor. No nos engañemos, no falta dinero, falta cultura, falta educación y falta libertad.

Nos leeremos 🙂

Blanca.

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