Archivo diario: 30 marzo, 2017

Citas. “Cien Años de Soledad” Parte II

Aquí va la segunda parte de frases de Cien Años de Soledad (podéis ver la primera AQUÍ)

¡¡Aviso spoilers!!

 

  • “Años después, en su lecho de agonía, Aureliano Segundo había de recordar la lluviosa tarde de junio en que entró en el dormitorio a conocer a su primer hijo.”
  • “-Lo que pasa es que el mundo se va acabando poco a poco y ya no vienen esas cosas.”(Úrsula)
  • “Las letras parecían ropa puesta a secar en un alambre.”
  • “Se impresionó tanto, que desde entonces detestó las prácticas militares y la guerra, no por las ejecuciones sino por la espantosa costumbre de enterrar vivos a los fusilados” (José Arcadio Segundo)
  • “-Fíjate qué simple es. Dice que se está muriendo por mí, como si yo fuera un cólico miserere.” (Remedios la bella)
  • “Amaranta pensaba en Rebeca, porque la soledad había seleccionado los recuerdos y había incinerado los entorpecedores montones de basura nostálgica que la vida había acumulado en su corazón, y había purificado, magnificado y eternizado los otros, los más amargos.”
  • “Rebeca, que había necesitado muchos años de sufrimiento y miseria para conquistar los privilegios de la soledad, y no estaba dispuesta a renunciar a ellos a cambio de una vejez perturbada por los falsos encantos de la misericordia.”

  • “Úrsula confirmó su impresión de que el tiempo estaba dando vueltas en redondo.”
  • “-Ahí viene, un asunto espantoso como una cocina arrastrando un pueblo.” (Mujer anónima)
  • “Era como si Dios hubiera resuelto poner a prueba tosa su capacidad de asombro, y mantuviera a los habitantes de Macondo en un permanente vaivén entre el alborozo y el desencanto, la duda y la revelación, hasta el extremo de que ya nadie podía saber a ciencia cierta dónde estaban los límites de la realidad.”
  • “El sector estaba cercado por una malla metálica, como un gigantesco gallinero electrificado que en los frescos meses del verano amanecía lleno de golondrinas achicharradas.”
  • “Los habitantes de Macondo se levantaban temprano a conocer su propio pueblo.”
  • “Tal vez, no solo para rendirla sino para conquistar sus peligros, habría bastado con un sentimiento tan primitivo y simple como el amor, pero eso fue lo único que no se le ocurrió a nadie.” (Remedios la bella)
  • “-Este es un régimen de pobres diablos- comentaba el coronel Aureliano Buendía cuando veía pasar a los policías descalzos armados de bolillos de palo- Hicimos tantas guerras, y todo para que no nos pintaran la casa de azul.”
  • “En el curso de esa semana, por distintos lugares del litoral, sus diecisiete hijos fueron cazados como conejos por criminales invisibles que apuntaron al centro de sus cruces de ceniza.”
  • “-Dígale que uno no se muere cuando quiere, sino cuando puede.” (coronel A. B.)
  • “Los otros, los más dignos, todavía esperan una carta en la penumbra de la caridad pública, muriéndose de hambre, sobreviviendo de rabia, pudriéndose de viejos en la exquisita mierda de la gloria.”
  • “La búsqueda de las cosas perdidas está entorpecida por los hábitos rutinarios, y es por eso que cuesta tanto trabajo encontrarlas.”
  • “Ambas acciones habían sido una lucha a muerte entre un amor sin medidas y una cobardía invencible, y había triunfado finalmente el miedo irracional que Amaranta le tuvo siempre a su propio y atormentado corazón.”
  • “Era lineal, solemne y tenía un estar pensativo, y una tristeza de sarraceno, y un resplandor lúgubre en el rostro color de otoño” (sobre José Arcadio Segundo)
  • “Se endureció cada vez más desde que el coronel Gerineldo Márquez se negó a secundarlo en una guerra senil”
  • “Había llegado a la vejez con todas sus nostalgias vivas” (Amaranta) 
  • “Meme sintió el peso de su mano en la rodilla y supo que ambos llegaban en aquel instante al otro lado del desamparo” (Meme y Mauricio) 
  • “Murió de viejo en la soledad, sin un quejido, sin una protesta, sin una sola tentaiva de infidencia, atormentado por los recuerdos y por las mariposas amarillas que no le concedieron un instante de paz, y públicamente repudiado como un ladrón de gallinas” (Mauricio)
  • “Eran todos idénticos, hijos de la misma madre, y todos soportaban con igual estolidez el peso de los morrales y las cantimploras, y la vergüenza de los fusiles con las bayonetas caladas, y el incordio de la obediencia ciega y el sentido del honor”

 

  • “Al cerrarse la puerta, José Arcadio Segundo tuvo la certidumbre de que su guerra había terminado.”
  • “No entendía que hubiera necesitado tantas palabras para describir lo que se sentía en la guerra si con una sola bastaba: miedo”
  • “Acostumbrado al ruido de la lluvia, que a los dos meses se convirtió en una forma nueva  del silencio”
  • “sintiendo transcurrir un tiempo entero, un tiempo sin desbravar, porque era inútil dividirlo en meses y años, y los días en horas, cuando no podía hacerse nada más que contemplar la lluvia.”
  • “-Qué quería-murmuró- el tiempo pasa.

-Así es- dijo Úrsula- pero no tanto. ”

  • “Se estremeció con la comprobación de que el tiempo no pasaba, como ella acababa de admitir, sino que daba vueltas en redondo.”
  • “Buscando el interés encontró el amor, porque tratando de que ella lo quisiera terminó por quererla.”
  • “Comprendieron que José Arcadio Buendía no estaba tan loco como contaba la familia, sino que había dispuesto de bastante lucidez como para vislumbrar la verdad de que también el tiempo sufría tropiezos  y accidentes, y podía por tanto astillarse y dejar en un cuarto una fracción eternizada.”
  • “Aureliano y Fernanda no compartieron la soledad, sino que siguieron viviendo cada una en la suya.”
  • “Su corazón de ceniza apelmazada, que había resistido sin quebrantos a los golpes más certeros de la realidad cotidiana, se desmoronó a los primeros embates de la nostalgia.”
  • “No se le había ocurrido pensar hasta entonces que la literatura fuera el mejor juguete que se había inventado para burlarse de la gente.”
  • “De modo que Aureliano y Gabriel estaban vinculados por una especie de complicidad, fundada en hechos reales en los que nadie creía, y que había afectado a sus vidas hasta el punto de que ambos se encontraban a ña deriva en la resaca de un mundo acabado, del cuál solo quedaba la nostalgia.”
  • “El mundo habrá acabado de joderse el día en que los hombres viajen en primera clase y la literatura en el vagón de carga.”
  • “Y que en cualquier lugar que estuvieran recordaran siempre que el pasado era mentira, que la memoria no tenía caminos de regreso, que toda primavera antigua era irrecuperable y que el amor más desatinado y tenaz era de todos modos una verdad efímera”
  • “Era lo último que iba quedando de un pasado cuyo aniquilamiento no se consuma, porque seguía aniquilándose indefinidamente, consumiéndose dentro de sí mismo, acabándose a cada minuto pero sin acabar de acabarse jamás”
  • “Recluidos por la soledad y el amor y por la soledad del amor” (Aureliano y Amaranta Úrsula)
  • “Habían seguido aprovechando los escasos descuidos del esposo, amándose con ardores amordazados en encuentros azarosos y casi siempre interrumpidos por regresos imprevistos” (A y A. U. )
  • “Aureliano se acostumbró a pensar en ellos como Amaranta Úrsula pensaba en su marido, y ambos quedaron flotando en un universo vacío, donde la única realidad cotidiana y eterna era el amor.”

 

  • “A veces permanecían en silencio hasta el anochecer, el uno frente a la otra, mirándose a los ojos, amándose en el sosiego con tanto amor como antes se amaron en el escándalo” (A. y A. U.) 

 

  • “Los amantes solitarios navegaban contra la corriente de aquellos tiempos de postimerías, tiempos  impertinentes y aciagos, que se desgastaban en el empeño inútil de hacerlos derivar hacia el desierto del desencanto y el olvido.”
  • “Entonces aprendieron que las obsesiones dominantes prevalecen contra la muerte, y volvieron a ser felices con la certidumbre de que ellos seguirían amándose con sus naturalezas de aparecidos, mucho después de que las otras especies de animales futuros les arrebataran a los insectos del paraíso de miseria que los insectos estaban acabando de arrebatarles a los hombres.”
  • “Ella se iba haciendo menos visible, como si la estuvieran borrando de la luz” (Amaranta) 
  • “Lloró con la frente apoyada en la puerta de la antigua librería del sabio catalán consciente de que estaba pagando los llantos atrasados de una muerte que no quiso llorar a tiempo para no romper los hechizos del amor” (Aureliano Babilonia) 
  • “En aquel relámpago de lucidez tuvo conciencia de que era incapaz de resistir sobre su alma el peso abrumador de tanto pasado” (A.) 
  • “porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”

Esperamos que os hayan gustado.

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¡Nos leeremos!

B.

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